Feodosio, Metropolitano de Cherkasy y Kaniv

DISCURSO A SU SANTIDAD EL PATRIARCA BARTOLOMÉ DE CONSTANTINOPLA (23-09-2025)

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Formato de vídeo del llamamiento: https://t.me/EpTheodosius/1517


¡Su Santidad, Patriarca Bartolomé de Constantinopla!

Me dirijo a usted en nombre del numeroso y sufrido rebaño y clero, monjes y laicos de la diócesis de Cherkasy de la Iglesia ortodoxa ucraniana.

No considere que mi discurso directo a usted sea un acto de insolencia o un incumplimiento de la etiqueta o el protocolo de la Iglesia. Tengo dos buenas razones para esto.

La primera es que en un momento, mucho antes de los acontecimientos relacionados con la provisión del Tomos a la Iglesia ortodoxa de Ucrania (IOdU), cuando servíamos juntos y hablábamos en el antiguo Monasterio de Sumela, y también tuvimos largas conversaciones en Fanar, usted mismo me dio el derecho de hablar directamente con usted sobre los problemas de la Ortodoxia en Ucrania. Y pecaré ante Dios y ante la gente si no ejerzo este derecho ahora. Y la segunda razón es las trágicas circunstancias en las que se encuentra ahora mi diócesis, así como toda la Ortodoxia en Ucrania.

La diócesis de Cherkasy, que dirijo, es una de las diócesis más afectadas en la Iglesia ortodoxa ucraniana. Sufrió a manos, diré en las palabras del Evangelio, de «ladrones y salteadores» de la llamada «Iglesia ortodoxa de Ucrania», que «no han entrado por la puerta» en la valla de la Iglesia, sino que «han subido allí por otra parte» (Juan 10:1). Lo han hecho por su decisión, Su Santidad. Y ahora, como ladrones y salteadores, mandonean en la viña de Cristo. Golpean y hieren a siervos del Verdadero Maestro —Cristo—, dividen entre sí las ropas de sus hijos, vuelcan cestas y pisotean uvas. Los miembros de la IOdU no son castigados por sus crímenes en Cherkasy, y sus males no han recibido una adecuada evaluación moral de su parte, Su Santidad, después de todo. Aunque todos aquí en Ucrania esperábamos esto.

Hace poco usted dio una entrevista a la televisión francesa. Coincidió con una visita a mi ciudad catedral de Cherkasy del líder de la «Iglesia ortodoxa de Ucrania», creada por su bendición de usted, Epifanio Dumenko. Realizó su acción, que no me atrevo a llamar un servicio, en Cherkasy, en mi Catedral, que fue sangrientamente capturada por militantes hace menos de un año. La sangre de monjes y sacerdotes aún no había tenido tiempo de secarse por completo en las losas de la Catedral, las heridas en los cuerpos de los confesores de fe de Cherkasy aún no habían tenido tiempo de curar, y el señor Dumenko ya llegó a la Catedral, que no era suyo, y ascendió a mi púlpito. Realizó su acción en vasijas litúrgicas robadas, incluyendo el cáliz que me fue regalado personalmente por mis hijos espirituales hace muchos años en ocasión de mi consagración episcopal. Fue servido por monaguillos en sticharia que nos habían sido arrebatados con la fuerza. Y al mismo tiempo, adherentes de la IOdU amontonaron iconos de santos no considerados santos por ellos por razones políticas en la galería de la Catedral.

La iglesia ortodoxa más grande de Ucrania, la Catedral del Arcángel Miguel en Cherkasy, fue tomada por partidarios de Epifanio en octubre pasado. Sacerdotes, monjes y laicos quedaron lastimados durante el asedio. Eran rociados con gas lacrimógeno, y les rompían las manos, pies, dientes y cabezas. Les disparaban justo dentro de la Catedral. Me despedazaron mi sotana, rompieron mi cayado, y luego me golpearon con un palo en la cabeza con tal fuerza que tuve una conmoción cerebral. Solo mi klobuk monástico, que suavizó el golpe, me salvó de una muerte segur. Justo antes del ataque y antes de la conmoción cerebral, había tenido tiempo de dirigirme a usted, Su Santidad, desde el presbiterio asediado por terroristas, en el que estábamos como rehenes. Estoy seguro de que usted ha visto este discurso.

Órganos corruptos de la policía, de la procuraduría y de otros servicios especiales aún no han evaluado adecuadamente estos crímenes de la IOdU y sus mercenarios armados, y parecen no tener la intención de hacerlo. Y esto a pesar de que la Catedral del Arcángel Miguel en Cherkasy de jure sigue estando en posesión de la diócesis de Cherkasy de la Iglesia ortodoxa ucraniana, que yo dirijo, y los invasores la usan simplemente por el «derecho de la fuerza».

La constitución y las leyes son ahora prácticamente ineficaces en Ucrania, por eso la ausencia de respuesta de las autoridades ucranianas y las fuerzas del orden a estos crímenes no es sorprendente.

Pero ¿por qué usted, Su Santidad, todavía no ha prohibido a sus protegidos de IOdU que cometan estos males? Después de todo, usted tiene pleno poder sobre ellos, según el Tomos que ha emitido. Después de todo, a menudo usted declara que «el pueblo ortodoxo ucraniano está en su corazón». Entonces, ¿por qué no para usted a estos criminales? ¿Por qué no ha dicho usted una sola palabra de compasión o apoyo para los creyentes golpeados y lastimados en Cherkasy, Chernivtsi, Ivano-Frankivsk y otras regiones de Ucrania, si estamos «en su corazón»?

Incluso las Naciones Unidas ya han hecho una evaluación adecuada de los acontecimientos de Cherkasy, condenando estos crímenes religiosos y pidiendo a las autoridades ucranianas que respondan de inmediato. La ONU ha dado la voz de alarma; en su documento oficial, funcionarios (Relatores Especiales) de la ONU han llamado la atención sobre la toma por la fuerza de la catedral en Cherkasy y la sangrienta paliza a sus defensores, incluso de mi mismo. La ONU ha instado a investigar inmediatamente este crimen.

Pero aún no hemos recibido palabras de compasión y apoyo de usted.

En la entrevista con la televisión francesa usted dijo que no se arrepentía de la creación de la llamada «Iglesia ortodoxa de Ucrania». ¡Y usted se equivoca mucho al no arrepentirse!

Nuestra Iglesia ya estaba en una situación muy similar después del golpe de estado de octubre a principios del siglo XX, cuando las nuevas autoridades bolcheviques organizaron una persecución de cristianos. Ellos perseguían la Iglesia incluso por las manos de la recién creada pseudo-iglesia de los renovacionistas. Entonces, por desgracia, su predecesor de usted en la cátedra de Constantinopla, el patriarca Gregorio VII, tomó el lado de los renovacionistas, legalizándolos. El patriarca Gregorio no solo exigió al santo patriarca y confesor Tijon que abandone su trono, sino que también a través de su representante, el archimandrita Basilio, bendijo el falso consejo de los cismáticos-renovacionistas. Bendijo por su Mensaje con las palabras: «¡Estoy con ustedes en ausencia!» El mismo representante del Patriarcado de Constantinopla fue oficialmente miembro honorario del falso sínodo de los renovacionistas y participaba constantemente en «servicios» blasfemos de los cismáticos en la década de 1920.

Ahora, un siglo después, la situación se repite con casi 100 % de coincidencia. Las autoridades estatales de Ucrania persiguen nuestra Iglesia y hacen todo por su destrucción total. La «Iglesia ortodoxa de Ucrania», creada con su participación de usted inmediata, participa directamente en esto.

Entonces, en el siglo XX, nuestro pueblo perdonó generosamente a su predecesor de usted por traicionar a nuestra Iglesia y cooperar con los comunistas en su persecución.

Si nuestra gente creyente perdonará esta vez también es una pregunta grande. Porque mucha sangre y sufrimiento han sido traídos a nuestro país por los cismáticos que usted ha dejado entrar a la Iglesia, que han sido dejados entrar no por la puerta, sin arrepentimiento, sin ordenación legítima. Han sido dejados entrar «por otra parte», como dice el Santo Evangelio (Juan 10:1).

Por eso estaba muy extraño escuchar sus palabras de usted que en años o décadas una unión de la IOdU con nuestra Iglesia será posible. Créame, esto no sucederá, porque no puede ser una unión de Cristo con Belial. Por eso su postura inflexible actual de usted, expresada en la televisión francesa, es muy peligrosa y destructiva. Hay todas las posibilidades que sea un disparador para un segundo gran cisma en la Iglesia.

Desde mi comunicación personal con usted recuerdo que le gustaría a usted que sea un participante activo en la curación del primer gran cisma de la Iglesia de 1054. Pero de hecho usted, Su Santidad, puede causar un segundo gran cisma irreversible de la Ortodoxia mundial. Y si usted no se da cuenta ahora, tarde o temprano sus sucesores en la cátedra, quienes tendrán que limpiar estos establos Augeanos, se darán cuenta. Se desconoce si lo lograrán. Pero lo ciertamente empañará la memoria de su nombre de usted en la historia de la Iglesia.

Hoy, dada las evidentes iniquidades del IOdU, usted, Su Santidad, tiene todos los fundamentos morales y canónicos para detenerlas y parar la persecución de la Iglesia en Ucrania. Ahora usted tiene no sólo muchas razones, sino también todas las palancas de influencia para corregir este error trágico. Después de todo, sus frutos ya son evidentes para toda la ecúmene.

Sí, no es fácil cambiar sus decisiones para una persona común, y más aún para un jerarca en su estimada posición y venerable edad de usted. Pero ¿podría algún honor personal o aún el honor de la cátedra que dirige ser más alto para usted que la verdadera salvación de la Ortodoxia mundial de un nuevo gran cisma? ¿Podría el honor personal ser un obstáculo para poner fin al sufrimiento de millones de cristianos ortodoxos en Ucrania?

Es increíble. No quiero creer esto.

Su Santidad, fieles de Ucrania no creerán esto mientras usted esté vivo. ¡Derramarán su sangre de confesores y esperarán que el Señor le dé a usted un cambio de opinión y un cambio de sus decisiones! Después de todo, ahora estamos sometidos a una verdadera persecución por parte de las autoridades ateas en Ucrania y sus sirvientes fieles: el llamado «clero» de la IOdU.

Por supuesto, para corregir la situación, no será suficiente solamente revokar el Tomos, que usted ha expedido a la «Iglesia ortodoxa de Ucrania». Lo principal que ahora será capaz de calmar la agitación en la Ortodoxia mundial, reconciliar sus jerarcas de diferentes países y sanar un nuevo gran cisma naciente es la abolición de su legalización de usted de los cismáticos ucranianos. Deben arrepentirse del pecado de cisma, y solo entonces la cuestión de su ordenación legítima puede ser planteada. Además, estas cuestiones no pueden ser resueltos sin la participación de la Iglesia kiriarcal legítima para la Ortodoxia ucraniana —la Iglesia ortodoxa rusa—, a pesar de cualquieres problemas políticos de hoy.

Y esto, a su vez, no será posible sin su renuncia de usted a la enseñanza de «primus sine paribus», que es ajena del espíritu de la Conciliaridad de la Iglesia y que usted anunció personalmente abiertamente por la primera vez en el aire de la televisión francesa. Pero es absolutamente necesario que todo esto sea hecho. De lo contrario, el orden canónico y la justicia no serán restaurados en la Ortodoxia mundial. Luego la herida sangrienta de la nueva cisma no será curada, y 2019 será tan trágico para la Iglesia como 1054.

Confiamos, Su Santidad, en su sabiduría y en su capacidad de humillarse ante los caminos de Dios, que el Señor revela tan claramente a todo el mundo ortodoxo hoy. Los revela en la hazaña de confesión de una Iglesia mártir, la Iglesia ortodoxa ucraniana. También los revela en el comportamiento anticristiano y la malicia de la IOdU, que ha sido creada artificialmente.

Hoy tanto la paz futura de la ecúmene como un cisma hipotético fatal de la Ortodoxia mundial son en su manos de usted. Se pedimos a usted que no haga un error fatal, Su Santidad.

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Publicado por el usuario: Rodion Vlasov
Fecha de creación de la página: 2025-10-28, Actualización: 2026-01-07
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